Capítulo
21: Un problema se resuelve, otro aparece.
14
de Marzo de 2013
Sandra
ya le
había presentado a sus padres su nuevo novio, Alejandro, y este
también la había presentado a los suyos. Lo tomaron bien, pero la
madre de Sandra seguía pensado que, su pequeña siendo tan joven,
aun no debería tener novio.
Habían
pasado el año nuevo y Navidad juntos y ahora de nuevo después de
las vacaciones volvían al instituto y ya en época de exámenes,
Sandra siempre se estresaba.
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Al
sonar la campana, Alejandro se despide de Sandra con un rápido beso,
y los dos se separan y se dirigen a sus respectivas clases.
Durante
las tres primeras clases, Sandra al lado de la ventana, ve como las
nubes negras de tormenta se acercan cada vez más hacia el instituto,
y el cielo se queda tan oscuro que parece de noche. Al girar la cara,
posa su mirada en sus amigas y a continuación en Andrea, ya que esta
la mira fijamente con unos ojos llenos de odio.
No
había vuelto hablar con ella desde que Sandra le había pegado una
bofetada, ya que Andrea, la había cabreado y tentado. Lo prefería
asi, no quería ser ni su amiga ni nada parecido. La odiaba, odiaba
Andrea como nunca había odiado tanto a alguien.
Al
finalizar la aburrida y tercera hora de Historia, acompañada de sus
amigas, desayuno en mano, se encontró con Alejandro y Gonzalo.
Alejandro se acercó a ella y Gonzalo se acercó a Ana.
Bruno,
que estaba en ese momento fotocopiando algunos ejercicios de clase,
había estado últimamente deprimido ya que había discutido con
Rocío.
Rocío
había faltado toda esa semana a clase, decía que no la llamásemos
y que la dejásemos en paz durante unos días. Había discutido con
Bruno, su novio ahora, porque este, quería ser cantante y se iba a
mudar a Estados Unidos para ser un cantante profesional, y quería
dejar los estudios en cuanto terminara Secundaria, aun quedaba un año
para que terminara, pero Rocío dijo que se iría con él, algo que
no tiene inconvenientes, ya que los padres de Rocío son muy
liberales y no les importa lo que su hija haga en realidad, y Rocío
es la que mejor va en inglés de todas sus amigas, pero... Bruno se
negó y comenzaron a discutir y ahora están a si.
Sandra
le sonríe a Alejandro mientras este, la agarra del brazo y la atrae
hacia él, abrazándola.
Daniel
los contemplaba abrazados y con los puños apretados a los costados,
se fue de allí a toda velocidad.. Aun no había superado que
Alejandro y Sandra salieran, y lo único que hacía era estar con
Sandra durante las clases del instituto, y luego desaparecer de su
vista.
Tras
charlar largo rato en las escaleras del patio, donde siempre se
ponían suena la campana y en el instante en el que entran de nuevo
al edificio, el cielo se iluminó para dar paso a un trueno y a
continuación, finas gotas de lluvia comenzaban a caer y se
precipitaban contra el suelo.
A
última hora, Sandra tenía un exámen de Matemáticas, tiene el
mismo profesor que cuando estaba en primero y ahora en tercero las
cosas estaban más dificiles.
Al
tocar la campana, Sandra soltó con desgana el bolígrafo y se
levantó de su asiento, para entregar el exámen en la mesa del
profesor.
Tras
recoger sus cosas, y despedirse de sus amigas salió al pasillo con
impaciencia.
Al
llegar a la puerta para salir del edificio, sacó su paragüas azul
con estampado de flores, que llevaba en la mochila y salió al
exterior.
Las
gotas de agua, se precipitaban contra el paragüas, provocando un
sonido que a Sandra le encantaba a escuchar.
Miró
un momento atrás, y se encontró con Andrea hablando con Mario, un
chico pelirrojo y muy menudo de la clase de Sandra, el chico estaba
embobado mirando a Andrea que, como siempre por mucho frío que
hiciese siempre iba, con una ropa muy provocativa. Mientras Sandra
que iba con unos vaqueros y una sudadera, por el frío de Marzo,
aparte no tenía el mismo cuerpo que Andrea.
La
chica terminó de hablar con Mario y se acercó a Sandra bajo la
lluvia.
La
ropa se le pegaba al cuerpo por la lluvia y se transparentaba,
incluso los chicos de bachillerato se quedaron mirándola, mientras
salían del Instituto.
-Hola,
me enteré que tú y el rubito estáis saliendo- Confiesa Andrea, con
una mueca en los labios.
-Sí,
estamos saliendo, acaso ¿tienes algo que decir?-Pregunta Sandra
desafiante mientras juguetea, dandole golpecitos con los dedos al
mango del paragüas.
-No-
Contesta Andrea haciendo un gesto de indiferencia- Solo que, los
noviazgos de adolescentes, nunca duran demasiado.
-¿A
que te refieres?- Pregunta Sandra, ahora preocupada. No sabe que
puede decir Andrea, es tan impredecible.
-Pues
que.. Es posible, que el rubito se canse de ti y se vaya con otra,
solo eso- Dice Andrea, mientras mira a Sandra de arriba abajo con
desprecio- Y creo que sera muy pronto.
Tras
decir esas palabras Andrea se ríe maliciosamente y se aleja de allí
mientras otro chico de aspecto extranjero le ofrece un paragüas y
esta lo acepta mientras se acerca a el chico y lo abraza
cariñosamente.
Sandra
puso los ojos en blanco y suspiró, de nuevo se dirigió hacia la
salida para llegar a la calle, y alguien le dio un toque en el
hombro. Se giró una vez más, pero esta vez era Alejandro a quien
encontró y le sonreía, de aquella manera que hacía que Sandra se
olvidará de todo los problemas que tenía.
-¿Como
te salió el examen de matemáticas?- Preguntó Alejandro mientras
cogía su paragüas y lo abría.
-Supongo
que bien, aunque debo decir, que no se me quedó muy bien lo que
estudié- Dijo Sandra, resignada.
-¿Quieres
que te ayude a estudiar? Quedamos esta tarde en mi casa si te parece
bien- Dice Alejandro mientras caminan bajo la lluvia hasta llegar al
cruce que separan los caminos de vuelta a casa.
-¿No
les importará a tus padres?- Pregunta Sandra, mientras se coloca
bien la mochila, colgada a su espalda.
-Para
nada, no estan en casa esta tarde, vamos vente y compro algo para
merendar, unos dulces o algo- Dice Alejandro sonriendo.
Sandra
se frota la barbilla con los dedos y mira divertida a Alejandro.
-Vale,
voy sobre las 5, ¿te parece?- Dice mientras se acerca a él.
-Me
parece estupendo te veo esta tarde- Finaliza Alejandro y la besa-
Adiós.
Sandra
se despide de él con la mano y con la lluvia cayendo ahora con más
fuerza. Refugiada bajo su paragüas se dirige a su casa.
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16:50
p.m
Alejandro,
con una bolsa de la pastelería que había cerca de su casa, donde
había comprado unos dulces para cuando Sandra llegara, se dirigía a
su casa.
No
había parado de llover desde esa mañana, y el paragüas negro de
Alejandro, estaba empapado y casi roto.
Al
girar la esquina que había en esa calle para llegar a su casa, ve
delante de su portal una chica pelirroja con un gran abrigo rojo que
le llegaba por debajo de las rodillas e iba maquillada. Un paragüas
rosa fucsia la protegía de la fuerte lluvia.
Cuando
Alejandro se acercó más a la chica, reconoció quien era. Andrea.
¿Como
sabía ella donde vivo?- Penso Alejandro sin comprender nada.
Alejandro
se acercó al portal y cuando paso por delante de la chica, la ignoró
y evito mirarla. Pero la chica no hizo caso a su ignorancia y se
acercó a él sonriente.
-Hola
Alejandro, que casualidad ¿Vives aquí? -Pregunta Andrea con un tono
jovial y señalando el bloque de pisos de Alejandro.
-Eh..
Sí, en este portal ¿por qué?- Pregunta este.
-No
por nada, pasaba por aquí y no se, el destino hizo que nos
encontrasemos los dos- Dice Andrea riendo de una manera infantil.
-Claro-
Dice Alejandro frotandose la nunca con la mano, nervioso.- Bueno, he
quedado con Sandra a si que, me iré yendo- Finaliza señalando con
las llaves el portal.
-¿Que
vais hacer? Nada raro supongo, tú eres todo un caballero- Dice esta
riendose de Alejandro mientras este se sonroja.
-Claro
que no, solo vamos a estudiar- Grita Alejandro sin entender el porque
estaba tan enfadado por ese comentario.
-No
se que ves en ella, no es tan guapa, tú mereces algo mejor- Dice
Andrea, y ahora su sonrisa se había convertido en una fina línea
que eran sus labios.
-Al
principio cuando se declaró, yo la rechacé solo porque no era
guapa, pero cuando la fui conociendo siendo su amigo, me di cuenta de
que era una buena chica, y que porque no fuera guapa no significaba
que fuese mala persona- La contradice el chico, muy serio, y sin
entender porque le contaba eso a Andrea.
-Que
profundo, como me gustaría tener un novio como tú- Confiesa la
joven, con esa sonrisa jovial de nuevo.
-Si
no te comportases a sí, seguro que tendrías muchos.
-No
eres el más indicado para decirme que me comporte, ¿te acuerdas de
Diana? Era mi amiga y me contó lo que le hiciste y no querrás que
se lo cuente a Sandra ¿verdad?.
Alejandro
se quedó pálido y trago saliva dificultosamente.
-Mira,
pocos chicos me interesan a mi, pero tú eres uno de ellos- Dice
Andrea con esa mirada pícara otra vez y se acercó a él- Y si haces
lo que te diga, no le diré nada a tu novieta. Recuerda que tengo 17
años, y tú 16, ¿por qué sales con una chica que solo tiene 14?
-Ella
cumplira los 15 en Abril, y solo llevamos un año de diferencia
tampoco es tan malo, y dejame en paz no voy hacer lo que tu digas.
-¿A
no?- Dice la chica con tono burlón- Seguro que si le enseño la foto
en la que salís, tú y Diana, cambias de opinión.
-No
serías capaz.
-Si
sería capaz, porque ¿a mi que más me da?- Dice la chica posando
sus manos enguantadas sobre los hombros de Alejandro y soltando el
paragüas en el suelo.
Alejandro
que estaba pálido y confuso, no se dió cuenta de nada, hasta que
notó los cálidos labios de Andrea en los suyos y para entonces era
demasiado tarde...

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