Aquí tenéis la segunda parte del capítulo 21 :)
Sandra
con la misma ropa que esa misma mañana, pero con un abrigo de
trencas azul oscuro y un paragüas rojo más resistente al viento
corría...
Corría
mojandose los pantalones con los charcos que iba pisando. “Debería
haberme puesto las botas de agua”- Piensa, mientras gira la calle
para llegar a casa de Alejandro y se coloca bien la mochila que hace
que le sea imposible correr con más libertad. Se para antes de
llegar al patio central donde estaban los demás portales, y se peina
un poco el pelo enmarañado, odiaba cuando llovía y había humedad
porque los rizos ponían su pelo horroroso.
Entonces
cuando ya estuvo lista, giró y lo primero que vió fue a unos
jóvenes besandose. Una chica con un melena pelirroja y un abrigo
rojo, y un chico rubio con una sudadera negra y una bolsa en la mano
mientras sostenía con la otra el paragüas.
Sandra
se acercó un poco más y descubrió que eran Alejandro y Andrea. Al
ver aquello dejó de andar y se congeló en el mismo sitio en el que
estaba. El paragüas se resbaló de su mano temblorosa y calló al
suelo.
El agua
helada caía sobre el rostro de Sandra, como si fuesen lágrimas o
quizá si fuesen lágrimas lo que caía de verdad.
El pelo
de Sandra se fue mojando más y más a medida que los segundos
pasaban, al igual que su ropa, se le pegaba al cuerpo y los rizos
enmarañados de antes se convertían en pelo enredado, mojado y
formaban pequeños tirabuzones flácidos.
Alejandro
miró a Sandra y apartó Andrea de un empujón que casi la hacía
caer.
Soltó
el paragüas y la bolsa de la pastelería y corrió hacia donde
Sandra se encontraba y al acercarse, la chica comenzó a llorar y
salió corriendo, pero Alejandro era más rápido corriendo y la
alcanzó y la giró para ponerla mirándolo a él.
Sandra
cabreada, cogió la mochila y se la lanzó a la cara, gritando como
una histérica empezó a retorcerse en los brazos de Alejandro que la
miraba como si le hubiese dado una bofetada y no un simple rasguño
con la mochila, que por suerte solo llevaba un par de libros.
Por
culpa del forcejeo, Sandra resbaló y se sujetó a Alejandro, por un
simple reflejo y los dos cayeron al suelo de piedra mojado y sucio.
Los dos
estaban pegajosos por la lluvia, Sandra sentía el violento pulso del
corazón de Alejandro a través de la ropa mojada. Alejandro levantó
lentamente la cabeza que por la caída había acabado hundida en el
hombro de Sandra.
Su pelo
ya no era rubio, ahora era de un dorado oscuro. Sus ojos color miel
penetraban en los de color chocolate de Sandra, buscando el perdón y
el tiempo para explicarse.
Sandra
giró el rostro, para evitar los ojos de Alejandro y evitar ninguna
estúpida y falsa explicación.
-Sandra,
creeme.. Yo no la he besado, a sido ella- Dice Alejandro, mirando aun
a Sandra fijamente aunque esta apartara la mirada- ¿En serio no me
crees?
-Es
dificil creerte, después de lo que he visto, parecía que no ponías
resistencia cuando ella te besaba- Grita Sandra, moviendo las piernas
para quitarse de encima a Alejandro.
-De
verdad ¿no me crees?- Grita el chico, sujetando con fuerza los
brazos de la chica- ¿Crees que besaría a otras chicas? Solo te
quiero a ti, y aun a sí...
Sandra
se queda quieta por un instante y mira a Alejandro, las gotas de agua
que caen desde el borde del pelo del joven caen sobre su rostro.
-Solo te
quiero a ti y lo sabes, y aun a sí..-Repite tragando saliva con
dificultad- Ya viste que la última vez, también me beso por la
fuerza.. Esta vez a sido igual...
-¿De
verdad?- Pregunta Sandra con los ojos entrecerrados por la lluvia.
El chico
asiente lentamente y se levanta dejando a Sandra tumbada en el suelo
empapada, y con la ropa pegada al cuerpo. Al verla Alejandro se
sonroja. Extiende su mano y ayuda a Sandra a levantarse.
-Entonces
¿Ella te besó forzadamente de nuevo?- Pregunta Sandra apartándose
el pelo mojado de la cara.
-Sí, de
verdad.- Dice el chico mientras acaricia la mejilla de Sandra.
Los ojos
de Sandra comenzaron a ponerse llorosos y con las mejillas rojas, le
abrazo fuertemente y el chico le respondió, abrazándola tan fuerte
que la levantó del suelo.
-Que
bonito- Dice Andrea, seria y aplaudiendo levemente, con desgana- En
serio, es como ver una película de estas romanticonas...
Los dos
dejan de abrazarse y miran a Andrea con odio. La chica lleva el
paragüas de nuevo en la mano y no se había mojado ni un poco. Sus
ojos verde claro relucían entre la leve niebla que se había formado
a causa de la lluvia.
-En
serio.. Álex, ¿no te importa que le cuenta a Sandra, lo que paso
con Diana?- Pregunta la chica, sonriendo con maldad.
-No,
porque se lo contaré yo- Confiesa Alejandro, y al decir aquellas
palabras, se le formó un nudo en el estómago.
-¿Diana?
¿Tú antigüa novia?- Pregunta Sandra desconcertada y mirando a
Andrea y a Alejandro repetidas veces.
-Y mi
mejor amiga, al menos lo era...- Dice Andrea, y ahora su voz sonaba
triste, ni un rastro de su típica arrogancia.
-¿Qué?
¿Como que era? Lo has dicho en pasado- Tartamudea Alejandro.
-Pues
si.. No te habías enterado, pero Diana murió el verano pasado-
Confiesa Andrea con la cabeza gacha.
-Yo
no...- Tartamudea Alejandro, desconcertado.
-Claro,
como vas a saber nada, si la dejaste allí tirada sin saber si estaba
viva o muerta- Dice Andrea mirando con desprecio a Alejandro.
-¿Qué?
No entiendo nada..- Dice Sandra moviendo la cabeza negativamente
mientras sus rizos mojados, danzan en el aire.
-Sandra
verás..- Dice Alejandro mientras coge las manos de Sandra y las
estrecha con fuerza- Cuando tú salias con Daniel, te dije que estaba
saliendo con alguien, con Diana, pues ella suspendió el curso y el
padre la castigó, y harta de todo, me pidió que la ayudara a
fugarse de casa...
3 años
atrás..
El cielo
anaranjado por el atardecer, casi entrada la noche, un joven de pelo
rubio, montado en una bicicleta, blanca y negra, acompañado de una
chica morena con rizos con una mochila colgada a la espalda,
conversan mientras el chico pedalea en la bicicleta.
-Álex,
gracias por ayudarme, no se que habría pasado, no aguanto a mi
padre, es un capullo, no me entiende, no quiero estudiar joder, pero
él, por narices quiere que estudie- Le explica Diana a Alejandro
mientras pasa sus brazos por la cintura de él y le abraza.
-De
nada, pero creo que tú padre, solo quiere lo mejor para ti, y no
creo que estudiar un poco para poder ser algo en la vida, sea tan
malo- Declara Alejandro, mientras pedalea con más fuerza.
-¿Qué?
¿Qué pasa, piensas igual que mi padre o que?- Pregunta Diana,
enfadada.
-No, no
es eso...Bueno solo digo que tal vez exageres al querer irte de tú
casa, por semejante tontería.
-Pues
entonces no hace falta que me ayudes, ya que por lo veo, piensas
igual que mis padres- Dice Diana enfurruñada, mientras se baja de la
bicicleta.
-Diana,
espera, no me has entendido- Grita Alejandro nervioso.
-Olvidame
Idiota- Grita Diana, mientras se aleja por la carretera y empieza a
llover..
Alejandro,
desde la bicicleta, la ve alejarse, con su mochila colgada al hombro
y de pronto el tiempo se para, cuando un gran camión se cruza por el
mismo camino que Diana y la atropella.
El
cuerpo de Diana, se dispara por los aires para acabar en la
carretera, tirada como un muñeco de trapo, y una gran mancha de
sangre desde su cabeza hasta la cintura. El charco de sangre que se
forma alrededor de su cuerpo traumatiza a Alejandro que asustado como
un niño pequeño, agarra con fuerza los manillares de la bicicleta y
pedaleando con todas sus fuerzas se aleja de allí a toda velocidad.
******************************
Al otro
lado de la carretera, Andrea con solo 14 años, lo ha contemplado
todo y soltando el paragüas y mojándose el pelo, corre hacia el
cuerpo de Diana, mientras maldice a Alejandro a gritos. Y el
camionero preocupado y conmocionado llama a una ambulancia que en
pocos minutos llega, y cuando el cuerpo de Diana ya se hubo llevado
al hospital,y al camionero a la central de policía, Andrea se agacha
y coge la mochila de su amiga, completamente llena de sangre. Andrea
exhausta, comienza a llorar y a maldecir y amenazar a Alejandro.
-Te
arrepentirás de lo que has echo Alejandro, te haré la vida
imposible, te lo juro- Grita con dolor, mientras abraza con fuerza la
mochila de Diana..
***********************************
Sandra,
con la boca abierta y con los ojos abiertos como platos.
-¿Por
qué nunca me lo contaste?-Le pregunta a Alejandro, mientras le mira
horrorizada.
-Porque
creía que no debería contártelo, eso es de mi pasado, y no
deberías preocuparte por mi pasado, solo pensar en nuestro futuro y
vivir nuestro presente-Le explica Alejandro cansado y frunciendo el
ceño.
-¿Era
eso lo que Andrea te decía siempre para chantajearte?- Pregunta
Sandra, mientras busca a Andrea con la mirada pero no estaba...
-Sí,
bueno pero ahora ya te lo he contado y no puede hacerme chantaje-
Dice Alejandro mientras se acerca a Sandra.
-No me
gusta nada que me lo hayas ocultado- Dice Sandra girando la cara.
-Lo
siento, es mi pasado, no el tuyo, no tienes porque preocuparte por
ello- Dice Alejandro mientras le aparta a Sandra un mechón de pelo
mojado de la cara. Aun seguía lloviendo a mares y había oscurecido
mucho, era casi de noche.
-Pero
ahora estoy contigo porque te quiero y todo tú pasado, presente o
futuro me importa y me preocupo por ti- Dice Sandra, mirando a
Alejandro, detrás de su cabeza las luces del bloque de pisos se
veían como pequeñas estrellas, las casas de unas familias felices.
Alejandro,
la miró durante un rato, con un brillo en los ojos increíble, sus
ojos color miel estaban oscuros al igual que su pelo rubio.
Lentamente, levantó sus manos hacia la cara de Sandra y la sujetó
con dulzura, y despacio se acercó hacia ella, y la besó.
Sandra
cierra los ojos y pasa su mano por el pelo de Alejandro,
acariciándolo.
Al
apartarse de él, le abraza y apoya su cabeza en el hombro de
Alejandro.
Y de
pronto ve una luz resplandeciente anaranjada unas calles más allá y
oye el sonido del coche de bomberos.
Mira a
Alejandro, con una mirada de suplica para que la dejará ir a ver y
tras dejar los dulces y la mochila de Sandra en casa de Alejandro, se
dirigen sin paragüas, en dirección a la casa que estaba incendiada.
Al
acercarse, Sandra reconoce la calle, que le resulta familiar de haber
pasado por allí hace ya tiempo. Y cuando ven el fuego saliendo por
las ventanas y donde los bomberos y la ambulancia están parados,
Sandra reconoce entonces la casa.

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