16 de septiembre de 2012

Teenage Dream- Capítulo 21 PARTE 2


Aquí tenéis la segunda parte del capítulo 21 :)


Sandra con la misma ropa que esa misma mañana, pero con un abrigo de trencas azul oscuro y un paragüas rojo más resistente al viento corría...

Corría mojandose los pantalones con los charcos que iba pisando. “Debería haberme puesto las botas de agua”- Piensa, mientras gira la calle para llegar a casa de Alejandro y se coloca bien la mochila que hace que le sea imposible correr con más libertad. Se para antes de llegar al patio central donde estaban los demás portales, y se peina un poco el pelo enmarañado, odiaba cuando llovía y había humedad porque los rizos ponían su pelo horroroso.

Entonces cuando ya estuvo lista, giró y lo primero que vió fue a unos jóvenes besandose. Una chica con un melena pelirroja y un abrigo rojo, y un chico rubio con una sudadera negra y una bolsa en la mano mientras sostenía con la otra el paragüas.

Sandra se acercó un poco más y descubrió que eran Alejandro y Andrea. Al ver aquello dejó de andar y se congeló en el mismo sitio en el que estaba. El paragüas se resbaló de su mano temblorosa y calló al suelo.
El agua helada caía sobre el rostro de Sandra, como si fuesen lágrimas o quizá si fuesen lágrimas lo que caía de verdad.

El pelo de Sandra se fue mojando más y más a medida que los segundos pasaban, al igual que su ropa, se le pegaba al cuerpo y los rizos enmarañados de antes se convertían en pelo enredado, mojado y formaban pequeños tirabuzones flácidos.

Alejandro miró a Sandra y apartó Andrea de un empujón que casi la hacía caer.
Soltó el paragüas y la bolsa de la pastelería y corrió hacia donde Sandra se encontraba y al acercarse, la chica comenzó a llorar y salió corriendo, pero Alejandro era más rápido corriendo y la alcanzó y la giró para ponerla mirándolo a él.

Sandra cabreada, cogió la mochila y se la lanzó a la cara, gritando como una histérica empezó a retorcerse en los brazos de Alejandro que la miraba como si le hubiese dado una bofetada y no un simple rasguño con la mochila, que por suerte solo llevaba un par de libros.

Por culpa del forcejeo, Sandra resbaló y se sujetó a Alejandro, por un simple reflejo y los dos cayeron al suelo de piedra mojado y sucio.

Los dos estaban pegajosos por la lluvia, Sandra sentía el violento pulso del corazón de Alejandro a través de la ropa mojada. Alejandro levantó lentamente la cabeza que por la caída había acabado hundida en el hombro de Sandra.

Su pelo ya no era rubio, ahora era de un dorado oscuro. Sus ojos color miel penetraban en los de color chocolate de Sandra, buscando el perdón y el tiempo para explicarse.

Sandra giró el rostro, para evitar los ojos de Alejandro y evitar ninguna estúpida y falsa explicación.

-Sandra, creeme.. Yo no la he besado, a sido ella- Dice Alejandro, mirando aun a Sandra fijamente aunque esta apartara la mirada- ¿En serio no me crees?
-Es dificil creerte, después de lo que he visto, parecía que no ponías resistencia cuando ella te besaba- Grita Sandra, moviendo las piernas para quitarse de encima a Alejandro.
-De verdad ¿no me crees?- Grita el chico, sujetando con fuerza los brazos de la chica- ¿Crees que besaría a otras chicas? Solo te quiero a ti, y aun a sí...

Sandra se queda quieta por un instante y mira a Alejandro, las gotas de agua que caen desde el borde del pelo del joven caen sobre su rostro.

-Solo te quiero a ti y lo sabes, y aun a sí..-Repite tragando saliva con dificultad- Ya viste que la última vez, también me beso por la fuerza.. Esta vez a sido igual...
-¿De verdad?- Pregunta Sandra con los ojos entrecerrados por la lluvia.

El chico asiente lentamente y se levanta dejando a Sandra tumbada en el suelo empapada, y con la ropa pegada al cuerpo. Al verla Alejandro se sonroja. Extiende su mano y ayuda a Sandra a levantarse.

-Entonces ¿Ella te besó forzadamente de nuevo?- Pregunta Sandra apartándose el pelo mojado de la cara.
-Sí, de verdad.- Dice el chico mientras acaricia la mejilla de Sandra.

Los ojos de Sandra comenzaron a ponerse llorosos y con las mejillas rojas, le abrazo fuertemente y el chico le respondió, abrazándola tan fuerte que la levantó del suelo.

-Que bonito- Dice Andrea, seria y aplaudiendo levemente, con desgana- En serio, es como ver una película de estas romanticonas...

Los dos dejan de abrazarse y miran a Andrea con odio. La chica lleva el paragüas de nuevo en la mano y no se había mojado ni un poco. Sus ojos verde claro relucían entre la leve niebla que se había formado a causa de la lluvia.

-En serio.. Álex, ¿no te importa que le cuenta a Sandra, lo que paso con Diana?- Pregunta la chica, sonriendo con maldad.
-No, porque se lo contaré yo- Confiesa Alejandro, y al decir aquellas palabras, se le formó un nudo en el estómago.
-¿Diana? ¿Tú antigüa novia?- Pregunta Sandra desconcertada y mirando a Andrea y a Alejandro repetidas veces.
-Y mi mejor amiga, al menos lo era...- Dice Andrea, y ahora su voz sonaba triste, ni un rastro de su típica arrogancia.
-¿Qué? ¿Como que era? Lo has dicho en pasado- Tartamudea Alejandro.
-Pues si.. No te habías enterado, pero Diana murió el verano pasado- Confiesa Andrea con la cabeza gacha.
-Yo no...- Tartamudea Alejandro, desconcertado.
-Claro, como vas a saber nada, si la dejaste allí tirada sin saber si estaba viva o muerta- Dice Andrea mirando con desprecio a Alejandro.
-¿Qué? No entiendo nada..- Dice Sandra moviendo la cabeza negativamente mientras sus rizos mojados, danzan en el aire.
-Sandra verás..- Dice Alejandro mientras coge las manos de Sandra y las estrecha con fuerza- Cuando tú salias con Daniel, te dije que estaba saliendo con alguien, con Diana, pues ella suspendió el curso y el padre la castigó, y harta de todo, me pidió que la ayudara a fugarse de casa...


3 años atrás..

El cielo anaranjado por el atardecer, casi entrada la noche, un joven de pelo rubio, montado en una bicicleta, blanca y negra, acompañado de una chica morena con rizos con una mochila colgada a la espalda, conversan mientras el chico pedalea en la bicicleta.

-Álex, gracias por ayudarme, no se que habría pasado, no aguanto a mi padre, es un capullo, no me entiende, no quiero estudiar joder, pero él, por narices quiere que estudie- Le explica Diana a Alejandro mientras pasa sus brazos por la cintura de él y le abraza.
-De nada, pero creo que tú padre, solo quiere lo mejor para ti, y no creo que estudiar un poco para poder ser algo en la vida, sea tan malo- Declara Alejandro, mientras pedalea con más fuerza.
-¿Qué? ¿Qué pasa, piensas igual que mi padre o que?- Pregunta Diana, enfadada.
-No, no es eso...Bueno solo digo que tal vez exageres al querer irte de tú casa, por semejante tontería.
-Pues entonces no hace falta que me ayudes, ya que por lo veo, piensas igual que mis padres- Dice Diana enfurruñada, mientras se baja de la bicicleta.
-Diana, espera, no me has entendido- Grita Alejandro nervioso.
-Olvidame Idiota- Grita Diana, mientras se aleja por la carretera y empieza a llover..

Alejandro, desde la bicicleta, la ve alejarse, con su mochila colgada al hombro y de pronto el tiempo se para, cuando un gran camión se cruza por el mismo camino que Diana y la atropella.

El cuerpo de Diana, se dispara por los aires para acabar en la carretera, tirada como un muñeco de trapo, y una gran mancha de sangre desde su cabeza hasta la cintura. El charco de sangre que se forma alrededor de su cuerpo traumatiza a Alejandro que asustado como un niño pequeño, agarra con fuerza los manillares de la bicicleta y pedaleando con todas sus fuerzas se aleja de allí a toda velocidad.

******************************

Al otro lado de la carretera, Andrea con solo 14 años, lo ha contemplado todo y soltando el paragüas y mojándose el pelo, corre hacia el cuerpo de Diana, mientras maldice a Alejandro a gritos. Y el camionero preocupado y conmocionado llama a una ambulancia que en pocos minutos llega, y cuando el cuerpo de Diana ya se hubo llevado al hospital,y al camionero a la central de policía, Andrea se agacha y coge la mochila de su amiga, completamente llena de sangre. Andrea exhausta, comienza a llorar y a maldecir y amenazar a Alejandro.

-Te arrepentirás de lo que has echo Alejandro, te haré la vida imposible, te lo juro- Grita con dolor, mientras abraza con fuerza la mochila de Diana..

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Sandra, con la boca abierta y con los ojos abiertos como platos.

-¿Por qué nunca me lo contaste?-Le pregunta a Alejandro, mientras le mira horrorizada.
-Porque creía que no debería contártelo, eso es de mi pasado, y no deberías preocuparte por mi pasado, solo pensar en nuestro futuro y vivir nuestro presente-Le explica Alejandro cansado y frunciendo el ceño.
-¿Era eso lo que Andrea te decía siempre para chantajearte?- Pregunta Sandra, mientras busca a Andrea con la mirada pero no estaba...
-Sí, bueno pero ahora ya te lo he contado y no puede hacerme chantaje- Dice Alejandro mientras se acerca a Sandra.
-No me gusta nada que me lo hayas ocultado- Dice Sandra girando la cara.
-Lo siento, es mi pasado, no el tuyo, no tienes porque preocuparte por ello- Dice Alejandro mientras le aparta a Sandra un mechón de pelo mojado de la cara. Aun seguía lloviendo a mares y había oscurecido mucho, era casi de noche.
-Pero ahora estoy contigo porque te quiero y todo tú pasado, presente o futuro me importa y me preocupo por ti- Dice Sandra, mirando a Alejandro, detrás de su cabeza las luces del bloque de pisos se veían como pequeñas estrellas, las casas de unas familias felices.

Alejandro, la miró durante un rato, con un brillo en los ojos increíble, sus ojos color miel estaban oscuros al igual que su pelo rubio. Lentamente, levantó sus manos hacia la cara de Sandra y la sujetó con dulzura, y despacio se acercó hacia ella, y la besó.

Sandra cierra los ojos y pasa su mano por el pelo de Alejandro, acariciándolo.

Al apartarse de él, le abraza y apoya su cabeza en el hombro de Alejandro.
Y de pronto ve una luz resplandeciente anaranjada unas calles más allá y oye el sonido del coche de bomberos.

Mira a Alejandro, con una mirada de suplica para que la dejará ir a ver y tras dejar los dulces y la mochila de Sandra en casa de Alejandro, se dirigen sin paragüas, en dirección a la casa que estaba incendiada.

Al acercarse, Sandra reconoce la calle, que le resulta familiar de haber pasado por allí hace ya tiempo. Y cuando ven el fuego saliendo por las ventanas y donde los bomberos y la ambulancia están parados, Sandra reconoce entonces la casa.

Era la casa de Daniel...




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