Siempre se ha dicho que los sentimientos no se pueden describir con palabras.
Son tantas las emociones que vivimos que no se podrían enumerar.
Quizás lo que me hacer sentir cuando te escucho decir mi nombre pueda meterse en ese saco de palabras indescriptibles.
La inspiración de madrugada me hace pensar así. No soy poeta pero adoro escribir lo que siento por ti. Sea la hora que sea.
La brisa de verano me está acariciando la piel. Quiero que me abraces por la espalda y durmamos en al misma cama viendo el amanecer. Mientras, puedes susurrarle tu risa a mi oído.
Acaricia mi cabello hasta caer dormida en tus brazos. Me encanta escuchar tu corazón. Tus abrazos me llena de vida. Tan pequeña como soy, tu cuerpo envuelve el mío y desaparezco entre manos y perfume.
Ese olor tan familiar de tu perfume particular se ha convertido en mi manantial de felicidad habitual. No soy poeta pero me gusta que rime.
El sueño me obliga a parar. Ojalá que las noches de verano nos traigan muchas aventuras más. Ya no puedo esperar.
ATTE: Sandra J.M
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