30 de abril de 2018

Anestesia adquirida

Al ritmo un piano sonando en la lejanía de mi habitación, mis pensamientos danzan sobre el papel.

Nos ponemos filosóficos y profundos delante de los demás sin darnos cuenta que tenemos esa capacidad de razonamiento y lógica gracias a los fundamentos que las personas que han pasado por nuestra vida nos han dejado como legado.
Me explico.

Hace unos días en mis viajes de ida y vuelta en tren para ir a mi facultad se me vino a la mente la frase "he aprendido mucho de las personas de mi alrededor". Y es que hay muchos valores que no los hemos aprendido solos. Amigos, conocidos, compañeros, familia, pareja... todos nos aportan un granito de madurez y sofisticado pensamiento.

Las ideas van y vienen pero los valores son sólidos. Se consolidan con la ayuda de los demás.


Gracias a numerosos baches, golpes y caídas aprendemos. A veces estos obstáculos lo ponen esas personas mencionadas anteriormente, por lo que... a veces nos enseñan sin ellos quererlo.

Un rechazo, un corazón roto, una amistad que se acaba, una pelea familiar, una burla, un abandono... todo sirve para aprender, forjarte una personalidad con sus conocimientos de valor. Esos datos que solo se aprenden "viviendo".

Como dice el título, adquieres una anestesia a los momentos 'dolorosos', aunque nunca estamos curados del todo. No sirve de mucho prevenir en asuntos del corazón, pero aprendes otras cosas como a desconfiar, ir con pies de plomo, no pisar la misma piedra o el mismo agujero dos veces.

Tengo que darle las gracias a todos los individuos que a base de golpe y porrazo me han enseñado a ser la persona que soy hoy. Y seguramente deba seguir aprendiendo más, pero veinte años dan para muchas experiencias que te anestesian de la vida.

No tengáis odio o rencor, no sirve de nada. Al contrario, debéis sonreír y decir "gracias a ti he aprendido mucho, no volverá a pasarme si puedo evitarlo". ¡Y ADELANTE!

ATTE:
Image and video hosting by TinyPic

No hay comentarios:

Publicar un comentario