30 de diciembre de 2012

Delf & Will

Este texto lo escribi con Claudia (Un colibri suelto) trata sobre como su personaje protagonista masculino (William) conoce al mío (Delf) su personaje es inmortal y por eso se conocieron no penséis nada raro. Su historia se basa en la actualidad. Bueno os dejo con el texto y ya me decís que tal. Esto es un regalo de las dos para celebrar el 2013. Y bueno, también podréis encontrarlo en su blog http://uncolibrisuelto.blogspot.com.es/

Os dejo con el texto y feliz año :)


   Encuentro de William y Delf.



16 de agosto del siglo XIX. En algún lugar de la tierra.

Un joven de 18 años camina solo por una de las numerosas y complicadas calles de la ciudad en busca de la casa del pobre desgraciado al que va a darle la noticia que arruinará su vida. El joven llega a una mansión de tres plantas con ventanas por todos lados, llama a la gran puerta impaciente.

La puerta se abre unos segundos después. Y un chico de unos 11 años con el pelo rubio alborotado cayéndole sobre los ojos celestes le mira confuso.
-Hola-dice Will sin ninguna sonrisa en su pálido rostro.
-Hola...- susurra Delf- ¿Qué hace aquí? ¿Quién eres?
-Me llamo William Dawson-dice Will mirando a los ojos azules del niño- Me gustaría hablar con su padre, eres Delf, ¿no?
-Si…- dice Delf, asintiendo- Pasa, se encuentra en el salón...
El joven se aparta de la puerta y deja pasar al muchacho desconocido para él.
Ambos caminan en silencio.
-¿Para qué quiere usted hablar con mi padre?-pregunta Delf curioso.
-Asuntos de trabajo...-dice Will.
-Pero si es minero. Tampoco es un trabajo tan importante- protesta Delf, con más confianza.
Al final del pasillo, una mujer de pelo color caoba, los mira en silencio, su pelo le llega de largo hasta la cintura, y unas ojeras negras, se dibujan en sus pómulos
Will la observa detenidamente. Ella es linda, pero la ignora. Cuando ambos llegan al salón se encuentra con un hombre.
De pelo negro con algunas canas. Una barba de 5 días le marca el rostro. Lleva una bata verde y esta sentando en una mecedora. Cuando ve a su hijo y a William, se levanta y saluda al joven visitante.
-Sr. William, no creí que fuese a llegar tan pronto-dice lentamente el hombre.
 -Me gusta terminar con mi trabajo deprisa-dice Will y mira al joven Delf- Gracias por su ayuda.
Delf observa detenidamente a William y a su padre, no parece ser nada bueno.
 -¿No puedo quedarme, padre?-pregunta el joven chico.
-No lo sé- El padre mira a William y luego a su hijo, y de nuevo a William para saber una respuesta.
-Adelante- permite William, sonriéndole al chico.
Delf sonríe y se sienta junto a su padre. El hombre mira a su hijo sonriente por su interés en el trabajo.
-Venia a comentarle que en su mina, el pasado viernes 13 hubo un derrumbamiento en el que fallecieron gran parte de sus trabajadores-comienza a explicar William- y ha quedado sellada, por lo que digamos que su empresa de carbón ha quebrado.
 -Eso no es posible- dice el padre, confuso y un poco aturdido por la noticia- Yo mismo fui el viernes por la mañana, y no había ningún problema con la estructura
-Papá… Si no puedes seguir trabajando de minero que será de nosotros…- el pequeño se interrumpe, al ver a su madre en el umbral de la puerta, sentada en el suelo, apoyada contra el marco de la puerta
-Bueno, pues, les deseo una feliz mañana-dice William mientras sale por la puerta sin mirar a la mujer que esta en el suelo llorando.
-¡Espere!-grita Delf
William se gira aun con la mano sobre el pomo de la puerta, ellos dos se parecen mucho físicamente, salvo por el color de ojos y la edad…
-No puedes venir aquí a dar malas noticias, dejar a todo el mundo aturdido y marcharte sin más. ¿Qué clase de caballero eres tú?- La madre de Delf, le pone una mano sobre el hombro a su hijo, para tranquilizarlo.
William levanta la vista desde la cara enfadada del joven Delf, hasta a la de su bella madre. La mujer tiene varios mechones de su largo pelo caoba sobre la cara, y las mejillas húmedas por las mejillas. Parece muy joven, debió de haber tenido a su hijo siendo muy joven.

-Yo no puedo cambiar las cosas, Delf-dice William- Yo no he decidido eso.
Al pequeño le arden los ojos, quiere llorar, pero no lo hará, por su madre y por su padre. No lo hará, se comportará como un hombre. Con solo 11 años.
-Váyase de esta casa Sr. William- Susurra la madre muy levemente- Y no vuelva por favor...

William obedece y se va de la casa silenciosamente.
-Bastardo…- susurra Delf, cuando la puerta esta a punto de cerrarse.
La madre le pone la mano en la boca a su hijo y lo empuja hacia el interior de la casa. Pero la puerta no se cierra como era de esperar, si no que William aparece de nuevo en el umbral, con un brillo de diversión en sus ojos verdes.
-¿Como dijiste?-dice William arqueando una de sus cejas.
-Él no dijo nada...-dice la madre.
-A mi no me pareció eso-dice William-suelte a su hijo y que me lo diga de nuevo.
La madre suelta a su hijo y este se acerca más a la puerta, vacilante. Mira a William, sus ojos verdes sobre los grandes ojos azules del pequeño.
-Bastardo- Repite- Eso he dicho.
-Muy valiente por su parte-dice William sin dejar de sonreír- Un niño de tan solo unos... ¿nueve años?  
-¡Tengo once años!-grita Delf.  William se encoge de hombros.
-Perdone a mi hijo Sr. William- Se disculpa la madre- No sabe lo que dice, aun es muy pequeño- La madre atrae a su hijo hacia ella, y lo estruja contra su pecho, abrazándolo o más bien protegiéndolo
-Me parece que si sabe esa palabra es lo bastante mayor para saber las consecuencias que tiene insultar a una persona que esta en mi posición social-dice William- Y, bien, pequeño, ¿que crees que va a ocurrir ahora?
-No me importa lo que vaya a ocurrir- Le desafía Delf, intentado deshacerse de los brazos de su madre- A mi no me importa de que posición social sea usted, es un bastardo, tenga dinero o no.
-Ya basta- grita su padre que llega desde el salón, y le pega un tortazo en la cara a su hijo.
-Querido.... No...- La madre mira enloquecida a su esposo.
-Papá...- Balbucea el pequeño tocando su mejilla roja.
-¡Querido!-dice la mujer mientras mira la mejilla de su hijo.
-Espero que esto no vuelva a ocurrir, Sr Manuel- dice William y mira a Delf- Hasta la próxima Delf.
-Hasta nunca Sr. William- Dice Delf con voz ronca
William sonríe maliciosamente a Delf y se va.
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